viernes, 24 de julio de 2015

El consumo moderado de cerveza no afecta al índice de masa corporal.

Los bebedores moderados de cerveza manifestan hábitos de vida más saludables en su alimentación y realizan una mayor actividad física, según un estudio.



Lacerveza puede formar parte de una alimentación saludabley su consumo, de manera moderada, no modifica la circunferencia de la cintura. Según el Dr. Fernando Goñi, del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital de Basurto (Bilbao), «incluso en las dietas a pacientes que sufren problemas de obesidad se puede incluir la ingesta de una cantidad moderada de cerveza, siempre que no esté contraindicado por un problema médico».
El consumo moderado de cerveza y la ausencia de relación con un incremento en el peso ha sido el tema central de la ponencia del doctor Goñi en el marco de la 57º edición del Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Son muchos los estudios científicos que concluyen que la cerveza puede formar parte de una alimentación saludable y que su consumo moderado (de 1 a 2 cervezas al día para las mujeres y de 2 a 3 para los hombres) no provoca un aumento del peso.
Según la investigación «Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal», dirigida por la profesora doctora Ascensión Marcos, directora del Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN), el consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no modifica la circunferencia del brazo, cadera y cintura, ni provoca alteraciones en el Índice de Masa Corporal.
Por otra parte, la investigación «Relación entre el consumo moderado de cerveza, calidad nutricional de la dieta y tipo de hábitos alimentarios», realizada por la doctora Rosa María Ortega Anta, Catedrática del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y por el doctor Lluís Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, concluye que las personas que ingieren cerveza de forma moderada suelen presentar mejores hábitos alimentarios, una composición corporal más adecuada, mayores niveles de HDL o colesterol bueno y menores de LDL o colesterol malo que los no consumidores. Además, el estudio también afirma que los consumidores moderados que participaron en él presentaron una composición corporal más adecuada.
Estos resultados pueden deberse a la baja cantidad calórica de esta bebida fermentada, tan solo 90Kcal en una caña de 200 ml, y un porcentaje aún más pequeño en el caso de la cerveza sin alcohol, una media de 34 Kcal para la misma cantidad. Por ello, el doctor Goñi en su documento «Papel del consumo de cerveza en el tratamiento dietético del obeso» considera que, «incluso en las dietas a pacientes que sufren problemas de obesidad, se puede incluir la ingesta de una cantidad moderada, siempre que no esté contraindicado por un problema médico». Según explica en el documento, una dieta para adelgazar debe ser equilibrada y sencilla de realizar por lo que no se debe restringir aquellos alimentos propios de nuestra cultura mediterránea, como la cerveza.
En este sentido, en el manual «Cuida tu peso fuera de casa», el doctor recopila una serie de consejos donde expone que acompañar una caña de cerveza con una pequeña porción de comida puede ser una práctica saludable, siempre que se opte por alimentos bajos en calorías y pobres en grasas.
El consumo de cerveza, como bebida natural, en la dieta mediterránea
Diversos estudios determinan que la cerveza puede formar parte de la dieta mediterránea y que, gracias a su bajo contenido alcohólico y calórico, puede ser un buen acompañamiento en las comidas. De hecho, la cerveza forma parte de la Pirámide de la Alimentación Saludable, principal referente en material nutricional donde se integran todos los alimentos propios de nuestra dieta. Además, las bebidas fermentadas (cerveza, vino y sidra) se incluyen en el texto de la Dieta Mediterránea, considerada Patrimonio de la  Humanidad de la UNESCO, una evidencia recogida en un artículo publicado en la revista Public Health Nutrition.
Asimismo, por su composición (es rica en ingredientes naturales como el agua, la cebada y el lúpulo) y su alto contenido en vitaminas y minerales, la cerveza puede producir efectos positivos para el organismo, siempre que sea consumida con moderación por individuos adultos y sanos. En concreto, el elevado contenido en polifenoles (antioxidantes naturales) le otorga un alto poder antioxidante y antiinflamatorio proporcionando efectos protectores sobre el sistema cardiovascular.
Además de desmentir el mito de la barriga cervecera y de mostrar los diferentes beneficios de esta bebida, los datos extraídos de algunas investigaciones determinan la existencia de una relación entre aquellos que consumen cerveza de manera moderada y un estilo de vida saludable. Según las conclusiones del doctor Ramón Estruch, consultor del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic, en el estudio «Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular», los bebedores moderados de cerveza manifestan consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva, además de realizar una mayor actividad física. 

El consumo moderado de cerveza puede reducir el riesgo de hipertensión

Los ingredientes naturales de la bebida fermentada están asociados a una reducción del riesgo cardiovascular y una mejoría en el control de la tensión arterial, según un estudio




El consumo moderado de cerveza y de otras bebidas fermentadas puede reducir el riesgo de sufrir hipertensión, según concluye un estudio realizado por varios doctores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que ayer fue presentado en Almería.
El doctor José A. García-Donaire, del Servicio de Investigación Biomédica, y las doctoras María Abad y Nieves Martell, de la Unidad de Hipertensión Arterial en dicho hospital, han realizado el documento titulado 'Importancia del estilo de vida saludable en el hipertenso. Efecto del consumo moderado de cerveza'.
Con las conclusiones de dicho estudio, la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA) y el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) distribuirán un documento destinado a pacientes en las Unidades de Hipertensión de los hospitales andaluces.
Incluirán conclusiones como el hecho de que los ingredientes naturales de la cerveza están «significativamente» asociados a una reducción del riesgo cardiovascular y a una mejoría «considerable» en el control de la tensión arterial, siempre que se consuma de manera moderada, indica la CICS en un comunicado.
Recomendaciones contra la hipertensión
«El mantenimiento de un estilo de vida saludable también puede ayudar a retrasar o a prevenir de forma segura y eficaz la aparición de la enfermedad», afirma García-Donaire.
Apuntan a que otra ventaja de un consumo moderado de cerveza para los hipertensos se encuentra en su baja cantidad de sodio, ya que la mayoría de los estudios científicos demuestran la relación entre el incremento de la presión arterial y el consumo de alimentos con alto contenido en sal, explica García-Donaire.
Insistirán en otras recomendaciones para pacientes hipertensos como el incremento de la actividad física y ejercicio moderado al menos durante media hora, entre cinco y siete días a la semana.



Sardinas, beneficiosas para el corazón

Los ácidos grasos Omega3 que contienen ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos


El calcio presente en sus espinas mejora la salud de los huesos



Consumir una ración de sardinas aporta aproximadamente 280 kilocalorías. Perfecto para tomar en las noches de verano, este sabroso pescado azul es una gran fuente de proteínas y muy rico en ácidos grasos Omega-3, que ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, ayudando a prevenir enfermedades de tipo cardiovascular.
Con una carga importante de vitamina D y de calcio, que obtendremos al consumir las espinas, las sardinas son perfectas para las mujeres en menopausia y las personas que padecen osteoporosis. Además, este pescado es rico en vitamina A o retinol, que contribuye a la formación y mantenimiento de mucosas, dientes y tejidos y aporta grandes beneficios a la salud de los ojos y de la piel.
Por otra parte, consumir sardinas aporta potasio, hierro, zinc y yodo, siendo este último mineral fundamental para prevenir problemas de tiroides.
Tan sólo aquellas personas que tienen el ácido úrico elevado y sufren de gota o cálculos renales, deben moderar el consumo de sardinas por su elevado contenido en purinas.
100 gramos de sardinas frescas aportan:
Calorías: 153
Proteínas: 17,1g.
Grasas 9,4 g.
Grasas monoinsaturadas 2,8 g.
Grasas poliinsaturadas 2,9 g.
Carbohidratos 0 g.
Sodio 100 mg.
Fibra 0 g.
Vit D: 7,9 µg.
Calcio: 50,4 mg.

*Información avalada por los expertos en nutrición de Alimmenta